El empresario pamplonés es el creador del parador turístico 'La Palestina' en el municipio Chinácota.
Personajes
Édgar
Pérez
Édgar Pérez es un militar retirado pamplonés enamorado de la tierra. Hace 13 años llegó a Chinácota con su familia para poblar una finca llamada La Palestina. Allí deseaba enseñarle a sus dos pequeñas hijas el valor del campo y la naturaleza.
En aquella época no existían calles pavimentadas, así que para llegar a la finca, que es conocida en el pueblo como ‘El Espejo’, -situada muy cerca de la vía que conduce al municipio Ragonvalia- era toda una aventura para Pérez. “Todos los viernes por la noche nos veníamos de Cúcuta para pasar el fin de semana en la granja. La vía era de tierra, así que era difícil acceder. A medida que pasó el tiempo, a punta de mulas fuimos restaurando la casa, que tiene 150 años de antigüedad y está hecha de tapia de barro”, contó.
Para darle vida a este terreno de tres hectáreas y conseguir que sus hijas se sintieran más conectadas con la casa, don Édgar trajo patos, gallinas, perros, gatos y hasta algunos cerdos. “Convertimos este lugar en un sitio de descanso, recreación y tranquilidad”, añadió.
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Luego compró unas vacas para hacer próspero el lugar. Además de la panadería que administra en Cúcuta, comenzó, hace un par de años, a vender leche en el pueblo. Al principio le fue muy bien a la familia, pero con el aumento de los concentrados para alimentar las vacas y de la mano de obra, el pamplonés tuvo que idear otra manera de producir alimentos sin alterar los precios.
Así, con una fórmula traída desde Medellín, iniciaron la producción de yogur en cuatro sabores: maracuyá, kiwi, fresa y melocotón, además del clásico yogur natural o griego, en dos presentaciones: uno y dos litros. “Teníamos todas las ganas de sacar este proyecto adelante y funcionó”, aseguró Pérez, mientras saborea un sorbo de tinto y trayendo al presente que con sus hijas -ya convertidas en unas adolescentes- armaba un toldo en la entrada del pueblo para entregar muestras gratis del producto.
Para atraer más la atención de los pobladores y turistas del fin de semana, don Édgar se ideó unas camisetas de vaquitas. “La combinación blanco-negro fue la magia para nuestro negocio. Todos se detenían a comprar yogures y en una semana podíamos vender unos 350 envases”, contó.
Nace el parador turístico 'La Palestina'
Con el crecimiento de este emprendimiento familiar, Pérez negoció un lote en el pueblo, justo debajo de la montaña donde se ubica su finca, para ofrecer los productos lácteos que a diario producen. Así nació, hace seis meses, el parador turístico 'La Palestina', asentado a unos 100 metros del Hospital de Chinácota.
La constancia y el trabajo honrado ha sido la clave del éxito para este empresario nortesantandereano, quien además de ofrecer productos hechos de forma artesanal y sin ningún tipo de químicos, desea enseñar las bondades de este municipio noble y de fresco clima. Yogures, postres, quesos (filadelfia, doble crema y de hoja), fresas con crema, cremas para untar, avena y hasta café figura en la lista de alimentos que propios y visitantes pueden degustar en este sitio.
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El tinto se obtiene de las numerosas matas de café sembradas en la finca de don Édgar. “En Chinácota se produce un buen grano y es importante que tanto los pobladores de Norte de Santander como el resto del país sepa que aquí tenemos un buen tinto”.
Otro de los atractivos del establecimiento es su temática de vacas y las atracciones infantiles como columpios, toboganes, tirolesa, entre otros; que están disponibles para los pequeños de la casa completamente gratis.
“Hay que pensar en todos los nortesantandereanos por eso creo que necesitamos lugares para toda la familia. Hay que incentivar el turismo regional y enseñarle a nuestros niños la importancia de conocer y querer el campo”, con esta premisa Pérez busca crear próximamente un sendero turístico, en el cual los pequeños puedan aprender a sembrar, ordeñar y alimentar a los animales.
*Por: Alicia Pepe
*Fotos: Rodrigo Sandoval