
Catalina, la pamplonesa que endulza paladares en Norte de Santander
Desde que nació, Catalina Ordóñez, tenía pronosticado un futuro dulce. Desde hace 4 años es la propietaria de La Nona Cata 'Una dulce tradición', negocio que inició siendo un proyecto universitario. Su papá, Óscar Ordóñez, es el fundador de Dulces Chatos, empresa que ahora gerencia su esposa y que ya suma más de 35 años de trayectoria, lo que los convierte en una de las familias más dulces de Norte de Santander.
Catalina además de estudiar Gestión Empresarial, se ha venido preparando como repostera. Foto: Deléitese.
Así fue como creció Catalina, entre azúcar y recetas que con los años terminaron convirtiéndose en su pasión y su proyecto de vida.
“La pasión por la repostería viene conmigo desde que estaba pequeña, es una herencia familiar y de hecho, ha pasado de generación a generación” asegura.
Desde los 7 años, supervisada por su abuela materna, empezó a hornear tortas para repartir entre sus familiares en las fechas especiales, pero nunca pensó que ese pasatiempo, años después, terminara siendo su trabajo.
Sin embargo, esta joven empresaria también acuña el amor de su familia por la repostería y dulcería, a sus abuelos. "La pasión por lo que hacemos nace en Málaga, en donde mi abuelo paterno tenía una lonchería. De igual forma, mi abuela materna también se desenvolvía bien en la parte de repostería y desde pequeña me enseñó muchas cosas. También he aprendido de mi papá".
Desde hace un año, Óscar Ordóñez, su papá, dejó a su esposa encargada de 'Dulces Chatos' para unirse al proyecto de Catalina y adecuar una línea de dulces. Fotos: Deléitese.
Estudió Gestión Empresarial y en el primer semestre, en una materia que se llama ‘Emprendimiento’ tuvo esta idea de negocio. "Durante tres años solo me dediqué a la repostería y a preparar arequipe pero desde el año pasado me asocié con mi papá y ya incluimos una línea de dulces, de la que se desprenden más de 7 productos” afirma.
A los 27 años, mientras cursaba su carrera universitaria, Catalina forjaba los primeros cimientos de su empresa, aplicando en ella cada uno de los temas que veía en el ISER (Instituto Superior de Educación Rural). Hoy ya tiene 31 y una marca reconocida en varios puntos del departamento.
Esta joven emprendedora, divide su tiempo entre la maternidad, su empresa y la universidad, y pronto culminará sus estudios para dedicarse de lleno a su negocio.
“La Nona Cata, tiene ese nombre como reconocimiento a mi abuela que falleció en 2012, cuando nació mi hija y por eso el nombre es en honor a ella, quien fue la que me incentivó a crear empresa y cultivó en mí este amor por la repostería”.
¡Sus inventos!
La fábrica de 'La Nona Cata' está ubicada en San Pedro, Pamplona - Norte de Santander. Foto: Deléitese.
Esta pamplonesa, se declara amante de lo tradicional y artesanal, siendo los dulces de café, tres leches y el arequipe tradicional, su especialidad. Inicialmente solo vendía tortas, cupcakes y postres, pero con el tiempo ha ampliado su oferta.
Sin embargo, desde que su papá se unió a su empresa, los dulces de cajita favoritos por los comensales han sido las panuchas, las panelitas, el dulce de café y el arrastrado.
Para la elaboración de las tortas artesanales, solo utiliza ingredientes naturales sin preservantes.
“Actualmente somos tres personas, mi papá se encarga de la elaboración de los dulces, yo de la parte de repostería, entre los dos empacamos y con un tío, distribuimos los productos en varios municipios” explica.
Aproximadamente 7 municipios son endulzados por Catalina y su papá: Chinácota, Chitagá, Cácota, Bochalema, Cúcuta, Pamplona y Pamplonita, además de un nuevo punto de distribución en Bucaramanga y algunas tiendas de Bogotá con las que esperan realizar una alianza pronto.
"Tenemos más de 10 productos, son dulces entre arrastrados, panuchas, panelitas, coquitos, tenemos conservas de arequipe, arequipe de café, tortas, trufas de chocolates, ‘chocomensajes’, en general hay varias líneas de las que se desprenden determinados productos".
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Comunicadora social y periodista por vocación. Soñando desde el 93.