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7 creencias sobre el vino

Del vino existen ciertas afirmaciones de arraigo popular. Si bien algunas de estas creencias son totalmente ciertas, otras carecen de fundamento sólido.

Según el portal Cocina y Vino  conocer al máximo sobre el producto de la uva hará que su disfrute sea algo más placentero. Para ello, se deben desterrar algunos mitos por completo.

Esto se dice del vino, ¿es verdad?

 

1. Los tintos siempre a temperatura ambiente

La idea de que estos vinos deben servirse sin refrigerar es, a la larga, falsa. Se trata de un concepto muy extendido en la cultura europea, principalmente la francesa. Esto responde a que en muchas partes del Viejo Continente hace frío y, por ende, las botellas están a una temperatura apropiada.

Ahora, suponiendo que el consumidor habite en una localidad calurosa, esto terminará siendo un trago caliente y nada gustoso. La temperatura debe responder a la complejidad y cepa del vino. En el caso de los tintos, entre 14 °C y 16 °C para los ligeros, y entre 16 °C y 18 °C para aquellos con cuerpo.

 

2. El olor del corcho ayuda a determinar el estado del vino

Existe una contaminación llamada enfermedad del corcho o TCA. Cuando esto sucede, se puede percibir un aroma a cartón mojado, a moho y humedad. “En boca, el vino no solo estará amargo, sino que además mantendrá esas notas rancias que habremos podido olfatear”, se lee en carlosserres.com. Cabe resaltar que esta situación es imposible de revertir.

Debido a que aproximadamente 4% de todas las botellas pueden presentar TCA, algunos recurren a oler el corcho. Sin embargo, esto no ayudará a saber si el vino está en mal estado. Solo se detecta oliendo la bebida directamente.

 

3. Mejores con el tiempo

Esta tesis no es tan cierta. No a todos los vinos les favorece el paso del tiempo. Para que esto ocurra, deben cumplir con dos características fundamentales: buena acidez y suficiente tanicidad. En cuanto al primer aspecto, mientras más ácido sea, menos probabilidad de sobrevivir tienen las bacterias que dañan la bebida. Sobre la tanicidad, la presencia de aspereza y amargor mejora con los años.

Lo recomendable con los vinos jóvenes es disfrutarlos en el primero o segundo año.

 

4. Descorchar con anticipación

Algunas personas aseguran que la botella debe ser abierta al menos media hora antes de ser consumida. Esto es verídico para las cepas que necesitan ser oxigenadas antes de servirse. Pero es inútil e innecesario, ya que los vinos que requieren de ese proceso son previamente decantados (pasados a otro recipiente especial) y, por ende, oxigenados.

Esta técnica se realiza porque la boca de la botella es muy pequeña para dar paso al oxígeno. Por lo tanto, no se desarrollarán adecuadamente los aromas o sabores.

 

5. El estigma de los rosados

Popularmente, suelen categorizarse como “cosa de mujeres” o “para principiantes”. La base de esto es que son muy afrutados y fáciles de beber. Al contrario, muchos expertos alegan que esta idea debe ser erradicada. Existen vinos rosados de muy alta calidad apropiados para todos.

 

6. Corcho, sintético o de rosca

Si bien es cierto que el corcho tradicional puede ayudar a optimizar el vino, también lo es que causa la TCA. En resumen, la manera como se cierre una botella no incide realmente en el sabor ni en el aroma.

 

7. Una vez abierta la botella, debe ser bebida

Esto es correcto. Aunque hay algunas formas de preservarlo durante un tiempo breve, no es lo recomendable. Una de ellas es utilizar tapones de goma herméticos que permiten su consumo varios días después de abierto.

Si destapó aquel ejemplar que tenía guardado, asegúrese de terminarlo al momento.

Siempre es bueno aprender y conocer sobre las cosas que apasionan. Estos pequeños datos ayudan a desterrar ideas y confirmar algunas en relación con el elixir de los dioses.

 

*Fotos tomadas del portal Cocina y Vino*

24 Abril, 2018

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