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5 lecciones para montar un restaurante

Según la revista La Barra montar un restaurante es un desarrollo más complejo de lo que parece. Hacer bien la tarea desde un comienzo, con disciplina y determinación, es parte de la cimentación del éxito de un negocio gastronómico.

No obstante, muchos emprendedores no le prestan suficiente atención al montaje, obvian algunos detalles que son indispensables para la puesta en marcha, pierden la paciencia o se frustran cuando en el camino se encuentran un hallazgo que cambia el panorama y es necesario dar un timonazo frente a lo que estaba inicialmente planeado.

En los montajes todo puede ocurrir y cada proyecto tiene sus particularidades.

 

1. Identificamos una oportunidad

Indiscutiblemente, se debe conocer la industria en la que se quiere emprender; para ello es necesario hacer un trabajo de exploración acorde con la idea de negocio que se quiere desarrollar. Por eso, realizamos búsquedas virtuales y mucho trabajo de campo. Recorrimos las zonas gastronómicas de la ciudad, visitamos competidores con modelos de negocio similares, llevamos un registro con todas las ideas que queríamos desarrollar.

 

2. Resolvimos estas preguntas antes de comenzar

La primera pregunta (y a su vez, la más importante) es si realmente usted como propietario conoce el negocio en el que quiere emprender. De lo contrario sería engañarse y meterse en una vaca loca.

Si no conoce, asesórese. Lo segundo, es si está dispuesto a enamorarse del negocio, pues una vez se entra nunca se sale. Y lo tercero es responderse si la idea a desarrollar es solamente un negocio o es por pasión. Cuando no hay pasión es cuando el trabajo en un restaurante se vuelve esclavizante.

Muchas veces nos hemos topado con personas necias, enamoradas de una idea de negocio pero que no quieren llegar a desarrollar un verdadero concepto. En el caso de los emprendedores detrás del desarrollo del proyecto de Sioux, contamos con la suerte de contar con personas maravillosas, con ansias de dejarse asesorar y por esto el resultado logrado.

 

3. Vale la pena correr riesgos

En un proyecto de esta naturaleza vale la pena correr todos los riesgos posibles, pero con fundamento y metodología, para construir con coherencia y pertinencia. La idea es seguir unos pasos necesarios para lograr minimizar los riesgos, ya que nadie garantiza el éxito. No obstante, si se siguen ciertos pasos podemos movernos en el camino correcto.

Las decisiones en un proyecto de esta magnitud son difíciles en su mayoría, pero el inicio del proyecto y su conceptualizacion son bastante complejos. Desde ahí se fundamenta todo, luego se debe ser cauteloso y sigiloso. Debimos replantear el concepto varias veces, conforme el local se fue modificando y la inversión fue cambiando, finalmente terminamos con el proyecto que definimos y no con el que nos tocó.

 

4. De la idea al concepto

El desarrollo de un concepto de negocio es un tema que nos puede dar para una maestría completa. El concepto de negocio es muy importante, pues siempre tenemos una idea pero no un concepto. Son cosas diferentes. Del concepto de negocio se desprende toda la esencia del proyecto, es ahí donde nace todo coherentemente. Si no tenemos claridad frente a esto cualquier cosa nos sirve, cualquier menaje, cubiertos, cocina, brigada, textura, etc.

 

5. Pensamos en grande

Ejecutamos un proyecto basados en la idea concebida por los gestores o emprendedores, pero en conjunto la potencializamos al 100% para convertirlo en un concepto ganador. Siempre nos enfocamos en fuera un modelo con proyección de expansión, es a lo que nos dedicamos. Realmente buscamos convertir lo romántico en un negocio.

*Fotos tomadas de la revista La Barra*

20 Marzo, 2018

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